Los Elefantes y el Hombre

La relación entre estos magníficos animales y el ser humano es muy antigua. Se sabe que el Homo erectus ya consumía carne de mamut hace 1,8 millones de años. Nuestra especie, Homo sapiens, en sus inicios no conocía la agricultura y vivía de lo que cazaba. En las latitudes altas, los clanes humanos llevaban a cabo la caza del mamut. Para atrapar a los animales preparaban una trampa que luego cubrían con palos y nieve. Obligaban a la manada a moverse y cuando un animal caía en la trampa lo remataban con lanzas y piedras. La carne de un mamut alimentaba al clan durante semanas.

Cazadores de Mamuts

Ya en la modernidad, los elefantes africanos (Loxodonta africana) han sido cazados principalmente para obtener marfil. Durante los siglos XIX y XX la caza se realizaba de manera descontrolada, llevando a la especie al borde de la extinción. De no ser por los esfuerzos de conservación, hoy en día seguramente no quedarían elefantes africanos.

Pero la relación entre los elefantes y el hombre no se queda en la relación depredador-presa. El elefante indio (Elephas maximus) ha sido domesticado desde tiempos muy antiguos en el sudeste asiático. Los lugareños aprovechaban la fuerza de los elefantes para transportar madera, elementos de construcción, alimento, personas… En tiempos de guerra se han usado elefantes para llevar armas y piezas de artillería (cosa que han hecho incluso durante las guerras del siglo XX) y combatir, dotándole a menudo de armadura y poniéndole pinchos en las patas y “espadas” en los colmillos, así como cargando arqueros sobre su espalda.

Los elefantes han formado parte de las tropas de Alejandro Magno o Aníbal, entre otros reyes de la antigüedad

En el lejano Oriente existe un gran respeto por lo elefantes. Esto se percibe en su presenecia en diversos relatos religiosos. Así, por ejemplo, el dios Ganesha de la religión hinduista tiene cabeza de elefante; en el budismo, los elefantes blancos son sagrados porque se dice que la madre de Buda, quedó embarazada de él tras soñar con un elfante blanco. En Tailandia existe un festival dedicado íntegramente al elefante, cuyo propósito es recaudar fondos para garantizar la supervivencia de cuidadores y elefantes. Durante varios días se celebran desfiles y competiciones, incluyendo una competición de belleza y un partido de fútbol en elefante.

Elefante engalanado para participar en una festividad religiosa en la India (arriba). Elefantes jugando al futbol (abajo).

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Evolución de los Elefantes

El origen de los proboscídeos hay que buscarlo hace unos 60 millones de años, en la era Terciaria, durante la época conocida como Paleoceno (65-56 m.a.), la primera de esta era y por tanto justamente posterior a la extinción de los dinosaurios. Durante esta época surgieron muchos tipos de mamíferos, la mayoría de los cuáles ya no existen en la actualidad. Esto se debe a que al desaparecer los dinosaurios había muchos nichos ecológicos libres (no había sobrevivido ningún  animal de más de 20 kilogramos).

Phenacodus, un Condilarto

A partir de antepasados insectívoros surgió en el Paleoceno un grupo de mamíferos conocido como los condilartos, que eran principalmente vegetarianos aunque había algunos omnívoros.

Muchos mamíferos actuales descienden de un único antepasado condilarto: los hiracoideos (damanes), los sirenios (manatís), los ungulados (caballos, cerdos, rinocerontes, ciervos, vacas, jirafas…), los tubulidentados (cerdos hormigueros), los cetáceos (ballenas y delfines) y los proboscídeos. Los hiracoideos, los sirenios y los proboscídeos están más emparentados entre sí que los demás, por lo que a veces se les agrupa bajo el nombre de penungulados, grupo al que también pertenecen los desaparecidos Arsinoitherium, animales similares a rinocerontes con cuernos de hueso enlugar de queratina.

Arsinoitherium

El primer proboscídeo del que se tiene constancia fósil es Moeritherium, animal que vivió durante el Eoceno (56-34 m.a.) y del que se cree que es el antepasado común de todos los proboscídeos que existen y han existido.  El Moeritherium era completamente herbívoro, tenía el tamaño de un cerdo grande y pasaba gran parte del tiempo dentro del agua como los hipopótamos actuales. Tenía orejas pequeñas, colmillos prominentes y una pequeña trompa.

Moeritherium

Ya en el Oligoceno (34-23 m.a.) descubrimos a Palaeomastodón. Al igual que Moeritherium vivía siempre cerca del agua como un hipopótamo, pero ya reunía más características de elefante: en lugar de colmillos propiamente dichos tenía incisivos modificados, que eran alargados y curvados hacia abajo; la trompa empezaba a alargarse más y tenía un mayor tamaño midiendo unos 2 metros de altura.

Palaeomastodón

Durante el Mioceno (23-5 m.a.) vivió un antepasado del elefante bastante peculiar, el Platybelodon. El Platybelodon era algo más pequeño que elefante asiático actual, tenía los colmillos curvados hacia atrás, orejas medianas y, lo más destacable de todo, la mandíbula inferior tan alargada como la trompa y con dos gigantescos incisivos. Se cree que esta curiosa adaptación anatómica le permitía alimentarse mejor de plantas acuáticas.

Platybelodon

A finales del Mioceno aparecen dos nuevos proboscídeos: Gomphotherium y Deinotherium.

El Gomphotherium era parecido a los elefantes africanos actuales, pero aún tiene la mandíbula inferior alargada, aunque no tanto como el Platybelodon. De esta mandíbula inferior le salían otros dos colmillos apuntados hacia delante.

Deinotherium

Gomphoterium

El Deinotherium no descendía del Platybelodon,

ni siquiera del Palaeomastodón, y no es por tanto antepasado de los elefantes actuales (pertenece a una rama distinta del árbol filogenético de los proboscídeos).  El Deinotherium era más grande que el elefante africano actual (los machos llegaban a los 5 metros de altura y las 10 toneladas de peso), carecía de colmillos superiores y los inferiores atravesaban la mandíbula inferior saliéndole por la barbilla.

Sobrevivió durante el Plioceno (5-2,6 m.a.), y se extinguió hace un millón de años en el Pleistoceno (2,6-0,01 m.a.) debido a la glaciación.

Anancus

En el Plioceno también vivía Anancus, descendiente de Gomphotherium pero no antepasado de los elefantes actuales. Era un animal prácticamente idéntico a un elefante africano, pero con colmillos gigantescos, de hasta 4 metros de largo. Se extinguió hace 1,5 millones de años.

El caso de los Mastodontes es diferente. La familia de los mastodóntidos surgió en el Oligoceno, hace 20 millones de años.  Provienen del Palaeomastodon, pero se desarrollaron en una línea evolutiva independiente de la de los proboscídeos que dieron lugar a los modernos elefantes. Durante todas las épocas que hemos visto surgieron diferentes especies de mastodontes, desde las más antiguas similares a Gomphotherium a otras más modernas parecidas a los mamuts. Los últimos mastodontes se extinguieron hace unos 11.000 años, en el Holoceno (0,01 m. a – …), durante la conocida como Edad de Hielo.

Los Mamuts ya pertenecen a la familia de los elefántidos. Existieron desde el Plioceno hasta hace tan solo 9000 años. Hay numerosas especies de mamuts, aunque la más conocida es el Mamut lanudo Mammuthus primigenius. De tamaño similar al de un elefante africano, tenía un pelaje muy abundante adaptado al clima de la Edad de Hielo, una especie de “tupé” peludo en la cabeza, orejas pequeñas y colmillos grandes y con una curvatura muy pronunciada, primero hacia los lados y hacia arriba y luego hacia dentro y hacia abajo. Otra especie de mamut destacable es Mammuthus imperator, o Mamut imperial, que con 5,5 metros de altura y un peso de unas 12 toneladas es el proboscídeo más grande de todos. Carecía de pelaje, ya que vivía en los trópicos. Tenía los colmillos tan largos y curvados que llegaban a cruzarse entre ellos.

Mamut lanudo

Mamut imperial

Los Elefantes

Los proboscídeos son un orden de animales pertenecientes a la clase de los mamíferos. El orden de los proboscídeos contiene en la actualidad una única familia con representantes vivos, la familia de los elefántidos. Esta familia esta formada por tres especies: El Elefante africano de sabana Loxodonta africana, el Elefante africano de bosque Loxodonta cyclotis, y el Elefante asiático Elephas maximus.

Los elefantes africanos de saban son los mamíferos terrestres más grandes del mundo (las jirafas son más altas, pero mucho menos pesadas). Viven en grupos familiares formados una hembra líder, la matriarca, otras hembras y las crías. Los machos son solitarios durante la mayor parte del tiempo, y solo se unen al grupo para reproducirse.

Un macho solitario. El elefante africano de sabana es el mayor mamífero terrestre del mundo, y un gran macho como este resulta muy imponente

Los elefantes son animales herbívoros, alimentándose de corteza, hojas, ramas, pasto y frutas. Para alcanzar estos alimentos destrozan la vegetación, llegando incluso a arrancar árboles de cuajo. Algunas áreas boscosas en las que el número de elefantes era muy grande han pasado a ser sabanas.

La característica más distintiva de los elefantes es su trompa. La trompa es una prolongación de la nariz y el labio superior que contiene miles de músculos y que utiliza para beber agua y mover objetos. También destacan sus impresionantes colmillos, más grandes en los machos, que en realidad son los  incisivos superiores modificados. Son animales muy longevos, viviendo alrededor de 60 años. Durante todo este tiempo, los elefantes nunca dejan de crecer, siendo los ejemplares de 50 años mucho más grandes que los de 20, especialmente los machos.

El elefante africano de sabana es el más grande de todos, llegando algunos machos a medir 4 metros de altura y pesar 7 toneladas. Tienen orejas muy grandes, que les sirven para disipar el exceso de calor, y sus colmillos son largos y curvados hacia delante.

El elefante asiático se distingue del elefante africano (además de en la ubicación geográfica por supuesto) en la forma del lomo (el elfante asiático lo tiene curvado, mientras que en el elefante africano esta hundido en el medio), en el número de lóbulos en la punta de la trompa (un lóbulo el asiático, dos el africano)y en el tamaño orejas (mucho más pequeñas las del elefante asiático). Además, el elefante asiático es sustancialmente más pequeño que el africano y tiene más pelo.

Dos hembras de elefante asiático con una cría. Entre estos animales es común que las hembras se ayuden en el cuidado de los pequeños

En este dibujo se ven claramente las diferencias anatómicas entre el elefante africano (izquierda) y el asiático (derecha)

El elefante africano de bosque no fue reconocido como especie separada del elefante africano de sabana hasta la llegada de los estudios genéticos. El elefante africano de bosque tiene la piel más oscura, más pelo en la trompa y los colmillos rectos para poder andar mejor entre la densa vegetación.

El Elefante africano de bosque es muy parecido al de sabana, pero está más adaptado a la vida en la selva